sábado, 7 de enero de 2012

David Fueyo y el arte de jugar con las sombras.

Imagínate, por un momento, que las editoriales apuestan por los jóvenes y no tan jóvenes escritores sin pedirles a cambio dinero por adelantado, amigo poderoso que recomiende dicho libro o subvención de turno de cualquier ayuntamiento perdido de la geografía española. Imaginemos, por un momento, que existen suplementos culturales que se preocupan por la calidad, al margen de escuelas literarias ni amiguismos, que dichos periodistas "culturales" están en recitales, que conocen de cabo a rabo las publicaciones o plaquettes de nuestros escritores emergentes. Imaginemos por un momento que las personas, políticos u organizadores de eventos literarios dejasen al margen las capillas y zampa bollos literarios, y dieran al posible lector una imagen lo más objetiva posible. Mucho imaginar me parece para este año 2012 que comienza en Asturias. Nada cambia, aunque alguno le parezca que la irrupción de nuevos suplementos o cambio político de turno fuera hacer presagiar otras formas de hacer las cosas. La única salida que les queda a los escritores emergentes que comienzan o están en la pomada artística son: las nuevas tecnologías (blogs y otros lugares cibernéticos) y la edición independiente (fanzines, autoedición,etc.). Saber que estás solo y que no cuentas con nadie o con un pequeño grupo de fieles seguidores en estos tiempos que corren es siempre un valor seguro, este es mi consejo a quien quiera publicar de forma independiente y autónoma, creando vínculos fuertes entre el escritor y el lector, los únicos verdaderos y duraderos en estos tiempos de crisis que todo lo traga. Un ejemplo de lo dicho es: David Fueyo (Oviedo, 1979), uno de los jóvenes valores emergentes asturianos que hasta la fecha tiene en el mercado literario alternativo varios títulos ya a sus espaldas, al margen de todo o casi todo. Onírica (La última canana de Pancho Villa, 2011) agrupa allí sus relatos y obsesiones. La Última Canana de Pancho Villa representa un ejemplo de éxito y público, editorial abierta a todo el público que se autogestiona de manera sobresaliente y que ya lleva la friolera de 590 números. El cuaderno de Fuerteventura (AEA, Colección Minimal, 2011) donde agrupa un poemario personal e inédito, libro electrónico, iniciativa de la Asociación de Escritores de Asturias (para saber algo más de dicho proyecto: http://www.escritoresdeasturias.es/ ). Además coordina el único fanzine-revista literario independiente de Asturias: "Letra y puñal"(letraypunalfanzine.blogspot.com), que se autogestiona, que no recibe subvenciones y que tiene una tirada de 500 ejemplares, editado de manera irregular, a la venta siempre en los bares del casco antiguo de Oviedo y de la geografía asturiana, y que publica a gente sin nombre ni pedigrí literario alguno, labor poco reconocida y oculta, pero importante en esto de la cantera literaria. Además tiene un blog titulado: "Helado de Morfina"( heladodemorfina. blogspot.com ) donde expresa sus gustos e influencias en cuanto a lecturas y relecturas. Ahora saca a la calle, este incansable escritor, Platónica (La última canana de Pancho Villa,2012) quince nuevos poemas que confirma la progresión notable de este joven escritor. Entroncado con el surrealismo y simbolismo, David Fueyo, consigue en esta nueva entrega literaria sorprendernos de nuevo. Platónica, símbolo de amor perfecto pero que también nos habla del mito de la caverna como metáfora de la vida, la obnubilación del amante perdido en el deseo no consumado, en la búsqueda por entender y comprender al otro. Influencias claras en este libro de: Cortazar, Gimferrer, José Luis Rey, Alberti o Neruda por poner algunos de sus maestros; David Fueyo consigue en esta nueva entrega literaria un estilo propio donde la metáfora, el mundo de las luces y las sombras son lugares comunes, habitantes literarios que nos acosan y que nos mantienen alerta bajo este placer platónico que gira y no se para.






Bajo el agua






Aquí desfallezco y desprecio mi mente y mis manos.



Vomito el exceso de energías y creo,



casi creo



que el universo es este mar de mentira



que rodeamos temerosos



y que me recuerdan tu boca entonando versos de otros.



A esta hora ya hemos cerrado los ojos



y permanecemos húmedos como recién nacidos.



Hemos conseguido la paz



y no existen en tus palabras nada que no haya imaginado yo antes



ni pliegue de tu cuerpo que no me hay llevado cien años para inventarte.



Cierro los ojos, aquí dentro, y soy aquel mendigo que pide para fumar



e iluminar de una vez esta caverna de sombras,



arrancarte al sueño



y llevarte de una vez



al mundo real.



(Del poemario: Platónica. David Fueyo).

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