lunes, 25 de julio de 2011

A propósito de la obra de Eduardo Errasti. Un poema de su último libro: Mujer Ciudad.



Se empeñan muchos escritores jóvenes y no tan jóvenes en arrimarse a los "llamados escritores de éxito" (que dicho concepto está por ver). Vemos todo esto en eventos, semanas negras y todo tipo de jolgorios festivo-literarios, la búsqueda del padrino literario para alcanzar la fama, algo de notoriedad, el acceso a las editoriales que mejor distribuyen a nivel nacional (no siempre las mejores). Todo por una pequeña parcela en el cielo o en su pequeño infierno de egos... Todo por la pasta y la fama. Al final muchos se quedan por el camino, otros creen triunfar...


Lo importante en mi opinión de todo esto reside, como decía Borges: "En la pasión por las cosas, la pasión mueve a la poesía" y por extensión a la literatura. La coherencia, la ética ante modos mafiosos de construir grupos de presión está a la orden del día. Algunos escritores ya hace mucho tiempo decidieron denunciar todo esto, otros como pequeños Diógenes literarios se escondieron en su creativo barril literario y comenzaron su pasión: la literatura y la autoedición. Eduardo Errasti, está en este segundo grupo de elegidos. Al margen de tertulias, capillas, medios de comunicación mayoritarios, sigue creando y nace un nuevo hijo literario: Mujer Ciudad (Salamanca/Madrid, 2010). En edición numerada pero de difícil acceso para los lectores. Eduardo Errasti (Oviedo, 1960) lleva publicados hasta la fecha diez libros, iniciando su andadura en el año 1984 con: "Invasión preferida" (El telar de Penélope, Oviedo,1984) , luego le seguirían títulos tan sugerentes como: "Conductas sospechosas", "No hay mejor poeta que el poeta muerto", "Siempre me han gustado la última fila de los cines", "Pinturas de Guerra"... Deudor de la llamada poesía del realismo sucio, donde ocupó un papel significativo en el llamado triunvirato: Roger Wolfe y Karmerlo C. Irribarren que acampó durante algunos años por Asturias, y ya muy pocos recuerdan. Errasti eligió el camino de la resistencia, y la crítica del sistema literario actual. Hoy presentamos un poeta, que podríamos calificarlo como el último mohicano o rebelde sin causa. Poemas ácidos, directos, otros románticos, pequeños susurros y confidencias que el lector adivina en el último instante, donde el mundo que le rodea es siempre su fuente de inspiración, bajo un lenguaje sencillo y realista consigue en muchos momentos emocionarnos. No creo que puedan encontrar este libro, pero yo se lo digo, un autor asturiano a tener en cuenta bajo esta hoguera de las vanidades literarias, Eduardo Errasti vuelve con un poemario notable de temática amorosa-urbana exclusiva.


Les dejo con un aperitivo de lo dicho.




Me gustan las mujeres de ojos tristes.


Sus cuerpos pueden tocar el cielo.


Conocen los secretos más hermosos de la vida.


Mientras duermo,


sus manos acarician las estrellas


y me dictan poemas de amor


que nunca se me hubiesen ocurrido.


Sus silencios paralizan el mundo.


( Del poemario:Mujer Ciudad de Eduardo Errasti).

1 comentario:

  1. http://www.youtube.com/watch?v=K7MxVv6eBDI
    Vídeo de Errasti hablando de "Mujer Ciudad"
    Salud

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