martes, 8 de marzo de 2011

Fernando Beltrán o la pequeña hormiga incansable.

Este miércoles (9 de marzo) presentado por el escritor Manolo García Rubio, en la Librería Cervantes, a las 19:30 horas tenemos el placer de contar en tierras asturianas con uno de los mejores poetas en activo: Fernando Beltrán (Oviedo, 1956), autor que reune su trayectoria poética y vital desde 1980 hasta el 2010 en un nuevo libro. Treinta años difíciles de resumir en este pequeño texto que ahora escribo. Escritor de varios manifiestos poéticos y creador de la llamada corriente estética: El sensismo, movimiento que en la década de los ochenta pretendía construir una poesía clara y directa, llevar de nuevo el verso a la plaza y apartarlo de las barrocas torres altas. Amor/muerte como binomio temático, sobre todo el amor como arma poderosa ante la vida que rodea al poeta son una de sus señas de identidad poderosas. De igual modo, la utilización de un lenguaje coloquial, directo, donde el simbolismo, realismo y surrealismo en dosis mínimas pero perfectas hacen de sus versos un artefacto comprensible para el lector y de notables vuelos, en suma, el poeta que busca la emoción de un lector anónimo hasta sus últimas consecuencias. La crítica social de la realidad y el mundo que le rodea es otro de sus bloques temáticos importantes, pues Fernando Beltrán se reconoce como un pequeño rebelde sin causa que se rebela ante las pequeñas y grandes realidades injustas de un mundo que le rodea y que en algunos momentos le ahoga; entiende Beltrán que poesía es comunicación, el día a día que le rodea, la realidad que le circunda. Diremos que para gustos hay colores pero mis libros preferidos de este autor son tres, y que recomiendo aquí y ahora de forma ferviente como son: Aquelarre en Madrid (Adonais, 1983), El gallo de Bagdad y otros poemas de guerra (Endymion, 1991) y La semana fantástica (Hiperión,1996). Una buena ocasión esta recopilación poética bajo el título: Donde nadie me llama (1980-2010) (Hiperión, 2011) un nuevo libro para degustar en plenitud.
Sirva de todo ello este pequeño poema del libro: La semana fantástica para que vayan abriendo boca.
Poetas
Hormigas.
Sólo hormigas
con enormes ojeras.
Seres insignificantes
a quienes salva sólo
su vocación de sombra.
El poema que escribo
y más aún
el verso que no alcanzo jamás.
Hormigas sin descanso.
La barca triste y rota del otoño.
Las mujeres que amé, las que me amaron.
El jersey que aún me pongo
del revés tantas veces.
Hormigas sin remedio.
Hormigas con memoria.
Los vagones de ayer
y la máquina absurda del mañana.
Hormigas avanzando hacia ningún lugar.
Y eres tú.
Criatura enamorada.
Hormiga transportando
todo el peso del mundo
a tus espaldas.
FERNANDO BELTRÁN.

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