martes, 5 de octubre de 2010

Miguel Ángel Velasco, un salvaje poeta para nuestras memorias.

Mis despistes suelen ser clásicos, a veces las luctuosas noticias llegan a mis oídos tarde, cenando este martes como mi amigo Lauren García (poeta y periodista) me entero de la muerte inesperada y trágica de uno de los más notables y personales poetas españoles en activo. Miguel Ángel Velasco (Palma, 1963) uno de los heterodoxos poetas de su generación, rebelde impenitente, discípulo destacado de Francisco Brines, deudor de los novísimos y de la poesía figurativa, y uno de los escritores más significativos de la llamada poesía metafísica. Enemigo de cerrados círculos poéticos, a pesar de haber conseguido varios premios importantes como: Adonais o el Loewe de poesía, su último libro aparecido recientemente en la editorial Renacimiento ("Ánima de cañón") pasó desapercibido para la crítica nacional y el establisment literario, quizás su forma de ir a la contra de capillas y capillitas hizo que cayera en cierto silencio. Libros míticos como: "La miel salvaje" o "La vida desatada" son de obligada lectura. Hoy homenaje sentido a la poesía.
EL ALBA ENFERMA
NADIE decía nada.Las miradas, al sesgo,
espiaban en los rostros la partida del dios.
Algunos se aferraban al vaso, sin soltarlo;
otros se iban hundiendo, despacio, en el sillón.
El aire se cuajaba como campana alerta;
sabíamos llegado el fin del resplandor.
Nos odiamos por ello.
Detrás de los cristales
se retorcía el alba como una rosa atroz.
(Miguel Ángel Velasco).

3 comentarios:

  1. Me enteré ahora mismo por el blog de Piquero.

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  2. Conocia las de Agustin García Calvo, las de este muchacho no. Son de una fuerza muy intensa

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