jueves, 9 de septiembre de 2010

Jaime Sabines el poeta que sobre el amor todo lo sabe.


Este verano reconozco que he leído poco, pero he seleccionado las lecturas. Ya había comentado algo del genial poeta Jaime Sabines (Chiapas, 1926- Ciudad de México, 1999). Algún poeta amigo mío me hablo de él ya hace algún tiempo. "Si has leído a: José Emilio Pacheco, Octavio Paz, Alfonso Reyes, Jorge Esquinca, David Huerta... pero todavía no has leído en profundidad a Sabines, debes hacerlo". Este verano lo hice después de que cayera en mis manos ya hace algunos años una antología reciente: Uno es el poeta. Antología, Visor, 2006. De mis viajes relámpagos por Madrid, apareció ante mis ojos en una librería una antología mucho más completa y desconocida para lector común. Me refiero a: "Un pedazo de hidra", editado por: La Página Ediciones en el año 1999. Con un prólogo breve pero notable a cargo de Mónica Plasencia Saavedra.
Jaime Sabines, el poeta que canta al amor y a la muerte con igual inteligencia e intensidad. Escritor vitalista, vivir, hora a hora, día a día hasta sus últimas consecuencias, ese es Sabines. La ironía bajo los temas más macabros es otra de sus señas de identidad. Un amor o el amor como motor de la vida de este genial poeta de versos claros y profundos es un elemento irrenunciable en toda su poética. Un antología donde podemos observar su evolución vital y su evolución poética desde los años cincuenta hasta los años noventa. Libros, los de la primera época irregulares y sin una voz propia definible, y no será hasta: Diario semanario y poemas en prosa (1961) , Yuria (1967) o Algo sobre la muerte del mayor Sabines (1973) donde el dominio de la prosa poética y del verso libre adquieran una consistencia sobresaliente, donde temas que otros poetas tratan (amor, muerte, paso del tiempo, soledad..), él les de un tono y una vuelta personal e inimitable, lo transcendental se encuentra en lo cotidiano. El maestro mexicano surca el cielo y se eleva hasta cotas inalcanzables, por eso Jaime Sabines es uno de los poetas más personales de las letras hispanas del siglo XX.

Ahí tienen un coctel explosivo para este San Mateo:

¿QUÉ PUTAS PUEDO?
¿Qué putas puedo hacer con mi rodilla,

con mi pierna tan larga y tan flaca,

con mis brazos, con mi lengua,

con mis flacos ojos?

¿Qué puedo hacer en este remolino

de imbéciles de buena voluntad?

¿Qué puedo con inteligentes podridos

y con dulces niñas que no quieren hombre sino poesía?

¿Qué puedo entre los poetas uniformados

por la academia o por el comunismo?

¿Qué, entre vendedores o políticos

o pastores de almas?

¿Qué putas puedo hacer, Tarumba,

si no soy santo, ni héroe, ni bandido,

ni adorador del arte,

ni boticario,

ni rebelde?

¿Qué puedo hacer si puedo hacerlo todo

y no tengo ganas sino de mirar y mirar?

2 comentarios:

  1. Rufián Rdoríguez el Kavafis asturiano (entre otros grandes apelativos dudo)

    ResponderEliminar
  2. Suena bien Santi, pero me quedo con Rufián. L.

    ResponderEliminar