miércoles, 25 de agosto de 2010

Tomando partido. Henry Buckley: periodista de acción.


Si alguien tiene la suerte de dejarse caer por Huesca estas vacaciones puede encontrar una exposición suculenta sobre la Guerra Civil, para más señas: Henry Buckley: Exposición fotografías del corresponsal británico. Del 23 de julio a 29 de Agosto 2010. Centro Interpretación, Documentación y Estudios de la G. C. en el pueblo de: ROBRES (Huesca).
El resto de mortales nos conformamos, si tienen tiempo, en leer uno de los libros que más me han impactado este verano, y lo digo con conocimiento de causa después de leer unos cuantos ensayos y libros sobre la historia convulsa de los años treinta en España. Henry Buckley, corresponsal de guerra y periodista que llegó a España en el año 1929 y que se quedaría en nuestro país tomando nota e informando a sus compatriotas ingleses hasta el año 1939 de los acontecimientos que aquí ocurrieron. Luego, cubrirá para Reuters la invasión nazi de Bélgica y Holanda, la campaña del Norte de África, el desembarco aliado en Anzio y la batalla de Argel. Henry Buckley un periodista de raza que escribe uno de los libros más apasionantes sobre los años treinta en Europa: VIDA Y MUERTE DE LA REPÚBLICA ESPAÑOLA (Editorial Espasa Calpe, 2004). Ágil prosa, comentarios distinguidos, sarcásticos y sagaces de un periodista republicano, católico e inglés en la España de los años treinta.

Les dejo con algún fragmento del libro a ver si les abre el apetito veraniego:
"Al primero que encontré cuando llegué al frente de Teruel fue a Ernest Hemingway, que se alegró enormemente de verme, sobre todo cuando comprobó que le llevaba dos botellas de whisky. Le encontré como le había visto en tantas ocasiones: estaba ayudando a un grupo de milicianos a situar en posición un cañón del setenta y cinco, que se empleaba para asaltos a corta distancia. Para Hemingway la guerra era eso: implicarse en cuanto ocurría a su alrededor, ayudar a los soldados novatos a cargar y descargar sus armas, hablar con todo el mundo, a veces también pelearse con todos.A pesar de que era el corresponsal de prensa mejor pagado de cuantos estábamos en la guerra española, pienso que se le daba mejor la novela o el cuento que la crónica periodística, entre otras cosas porque era un perfeccionista y corregía docenas de veces todo lo que escribía. Su técnica no se adaptaba a las inevitables prisas de un corresponsal de guerra." (Henry Buckley. Frente de Teruel. Diciembre 1937).
Treinta y tres capítulos que no van a dejar indiferentes a nadie. Alguno como: "Las cortes en las mazmorras" (Número 32) cargados de una belleza y dramatismo insuperables. La traición, el odio, la venganza, el valor, la inteligencia, la muerte, la humillación se encontraron de golpe y porrazo en aquella historia que muchos pretenden olvidar, y que aunque otros tantos intentan ocultar da lecciones de comportamiento, de ética o de todo lo contrario porque en las situaciones extremas es donde sale lo peor y mejor de nosotros mismos:

"Yo, desesperado, no sabía lo que debía hacer. Regresé a la Junquera, el último pueblo español, y fui en busca del comandante. Me dijo que doce bebés habían muerto aquella noche por dormir a la intemperie. Las calles estaban llenas de gente que dormía o que había pasado ya a mejor vida. Volví a la frontera y me dirigí a Perpiñán. Pensé que la ciudad entera se estaría preparando para recibir aquella oleada de refugiados, que las escuelas ses estarían acondicionando para atenderles, que las iglesias se habrían abierto en plena noche para acogerles, que se habrían preparado cantinas y cocinas de campaña para dar de comer a toda aquella gente, que cines y teatros habrían suspendido sus funciones.
Me equivocaba. Al llegar a Perpiñán puede comprobar no sólo que los cines estaban abiertos aquella noche, sino que, además, estaban muy concurridos. Y las calles se encontraban llenas de personas que paseaban, que hablaban, que reían, que se divertían. Iban vestidas y parecían bien alimentadas. Entraban en los bares y en los cafés, y se dirigían a los music halls para contemplar el espectáculo de varietés que se ofrecía aquella noche. Desde la calle, podía oír la inconfundible música del acordeón francés. Aquel espectáculo era, en el fondo, mucho más tétrico y dantesco que el que acababa de ver en la frontera, porque estaba contemplando a una humanidad que había perdido el corazón, a unos seres humanos que habían dejado de ser humanos".
(Henry Buckley. Febrero de 1939).

Lecciones te da la vida, los libros y su memoria son un medicamento perfecto para la amnesia.

2 comentarios:

  1. ¿Qué tal? ¿Ya conoces la mejor forma de vivir el espíritu escocés? Te invitamos a descubrir la magia de Escocia y participar por un viaje a este hermoso país en: http://whiskyfestival.com.mx/

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  2. Creía que era el fondo...!Letra roja!, no esta mal. L.

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