jueves, 1 de abril de 2010

La maestra cantora: Ada Salas y el arte de ser breve.

Ya no tengo más voz ni más vuelo, en lo breve se encuentra la esencia, el significado de las cosas más sencillas o más complejas. Todo allí se haya como un fulgor, así me vi una noche frente a frente, cara a cara, comiéndome los poemas uno a uno, devorando sus palabras y …José Ángel Valente se hizo así presente. Otro día, a una hora indeterminada un maestro cantor surco las páginas y... Ada Salas llegó para quedarse. Ensoñaciones de un paraíso perdido en cabo gata. No sé cómo definir su poesía: intensa, breve en el espacio, salvaje fuente de eternas noches. La Sed llegó para habitar, hacerse carne bajo todas las palabras imaginadas, silencios que hablan, lo dicen todo. Crece su voz y su espejo, ella calla y otros hablan: (” Ha nacido el dolor como nace la calma. / Con la misma insolencia. Un rumor/ de capullos pone piedras de sombra/ sobre el mar de mis ojos. Sólo/ queda en silencio ver si el día/ perece/ y se ilumina el canto.”). Ada Salas tiene la siguiente obra hasta la fecha: Arte y memoria del inocente (1988) obtuvo el Premio Juan Manuel Rozas. Con Variaciones en blanco logró el Premio Hiperión en 1994. En la misma editorial ha publicado sus dos siguientes obras: La sed (1997) y Lugar de la derrota (2003). La recopilación de toda su obra hasta la fecha bajo el título: No duerme el animal (poesía 1987-2003) (Hiperión, 2009). Tiene un libro en prosa donde reune parte de sus reflexiones poéticas de forma mínima: Alguien aquí. Notas acerca de la escritura poética (2005). Una poeta de raza, con estilo sobrio y susurrante. Y para botón de muestra:

Sólo el ave conoce

los exactos perfiles.´

De sus ojos aprendo

el universo miniado

el eterno poniente que oscurece

las islas.

Puedo ver la verdad:

el lento claudicar del horizonte

y su amarga

caída.

2 comentarios:

  1. Me quito el sombrero, caballero.
    Definitivamente.

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  2. Como se decía en tiempos en mi difunta y adorable abuela. El que sabe, sabe y el que no para Ensidesa.
    Larga vida al Rufián y sus sabias recomendaciones.

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