domingo, 23 de agosto de 2009

Viajando con Marco Polo por Europa.



Esta usted aburrido en el sofá de su casa y quiere emociones fuertes, vengase conmigo y mis amigos (Joselito y Santi Farra) hagamos una ruta que en su tiempo Marco Polo recorrió, la historia y sus fuentes son borrosas pero la aventura merece la pena: Desde Sofía a Budapest en tren. El viaje puede ser lugar para el conocimiento tanto gastronómico y cultural como humano. Sofía, capital de Bulgaria fue nuestro primer destino y precipicio inicial. Por cien euros al día tienes un apartamento en pleno centro de Sofía, moderno e impecable. Cervezas a un euro, comidas suculentas a cuatro o diez euros dependiendo de los estómagos, tiendas anticuarías...

La caída del llamado telón de acero ha dejado a Bulgaria en una situación de gran pobreza si comparamos esta ciudad con su vecino país: Rumania que si comienza a dar visos de recuperación y actividad económica. Pero la ciudad, a pesar del pésimo asfalto de calles y aceras, el viajero se puede enamorar al primer momento de esta sorprendente ciudad por varias razones: una gastronomía a base de sabrosas sopas, de forma especial la sopa a base de verdura, interesantes platos de carne (cerdo, pollo y cordero) y ensaladas al gusto del consumidor; además puede encontrarse a la vuelta de cualquier esquina con cafés decimononicos, pubs de diseño ultramoderno, bares de música heavy ochentera como el Adam's bar en pleno centro de la ciudad (sonaba aquel dia: Manowar, Iron Maiden, Ozzy Osburne, etc.). Sofía, la ciudad de los gatos, esos bellos animales que se encuentran por todas partes lo mismo que todo tipo de zapaterías y tiendas de ropa fashion inundando la capital Búlgara. Dos ultimas razones pero no menos importantes para dejarse caer por Bulgaria: Un rico patrimonio de iglesias ortodoxas, no se pierdan el museo arqueológico de la ciudad, donde puede hallar todo tipo de restos griegos, bizantinos, etc. en un buen estado de conservación. Vuelvo a los gatos, su andar puede ser visto a cada paso, a cada esquina de esta bella ciudad, también las gatas, quizás las mas bellas mujeres de Europa del este se encuentren aquí, en Sofía, felinas, orgullosas, glamurosas en sus andares, y yo como mi amigo Marco Polo, soy un vouyeaur impenitente, solo me faltaba esta situación para dejar caerme por uno de su innumerables parques o cafés y observar, ver como son las gatas por esta parte del mundo.

Dos días en Bulgaria que saben a gloria, el siguiente lugar a visitar: Rumania, lugar de los perros y los castillos. Y esa es otra historia que ya contaremos bajo el placer de este viaje y sus precipicios.

1 comentario:

  1. Ahhhhhhhhhhhh, gatosssssssssss, sopa de verdura, bares heavyssssssssss, por dios benditooooooooooooooo!!! Qué envidia!! El año que viene me apunto, o el siguiente, pero one day que diría Blondie. Please, fotos y postal!!
    Abrazo enormeeeeeeeeeee

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