jueves, 27 de agosto de 2009

Brasov lugar a descubrir dentro de Rumanía.


No me queda más remedio, que empezar diciendo que el mito del Conde Drácula está por estas tierras rumanas un tanto devaluado si preguntas a la gente, nada de nada, todos hacen mutis por el forrro o cambian de conversación, para ver el turista, la bonita localidad de Bran donde dicen que se encuentra el Castillo, en plena Transivalnia está a una media hora de Brasov, ciudad medieval, que perteneció hasta la I Guerra Mundial al Imperio Austrohúngaro. Desde Sofía en tren hasta Brasov se tardan más de diez horas en un tren de otra época. Ventajas: el paisaje que vamos a encontrar por la llanura rumana de la Valaquia, por cierto, se debe hacer transpordo en Bucarest y el tren no mejora, pero insisto: Paisaje impresionante, lllano, lleno de girasoles, diminutas huertas de cultivo, inmensa la llanura rumana, pero aquí se empieza a ver una mayor actividad económica con respecto a su país vecino: Bulgaría. A medida que llegamos a Brasov, las montañas llegan, el paisaje se hace más escarpado, los árboles y sus bosques con todo tipo de fauna son los amos, en plenos Cárpatos,la región de Transilvanía uno de los pulmones vírgenes del este europeo. Nuestro primer lugar: Brasov, lugar de recreo de la clase acomodada rumana y de los numerosos turistas que se quieren acercar por allí. Con un casco antiguo bien cuidado, nacido por ser la ciudad de paso que unía los cárpatos con el mar negro, lugar de mercaderes y comerciantes desde 1235. Su esplendor cultural comienza a mediados del siglo XIX, cuenta con Universidad fundada en 1851. La plaza del ayuntamiento,una iglesia gótica de 1385. Mi lugar preferido: la catedral Ortodoxa, de estilo bizantino construida entre 1895 y 1896, pasa desapercibida por la plaza, si tenéis ocasión de escuchar sus rezos ortodoxos parece que os teletrasportaís a otra época. Brasov, lugar para el descanso, las rutas de senderismo, la cerveza Ursus, su farrita nocturna por bares y terrazas de su casco antiguo... Dejamos el capítulo del conde Drácula, su ciudad: Bran y nuestro conductor, y amigo-cicerone Nicolás para otro momento. Seguimos la ruta, la ruta de Marco Polo por el este de Europa.

3 comentarios:

  1. Los dientes largossssssss se nos ponen a nosotros, lectores del rufianblog, al leer estas crónicas!!! No me digan que Drácula no existe, que me matan del disgustooooooooo!!
    Abrazoenormeeeeeeeeee

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  2. Existe, existe pero con matices que desvelaremos...

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  3. Observaremos atentamente el tamaño de tus colmillos cuando vuelvas.

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