martes, 14 de julio de 2009

Me lo dijo el cocinero del Rey. El patio de los naranjos un lugar para degustar buenas viandas y buen vino.

Abrimos una nueva sección en este blog, para los buenos gurmets, la filosofía: sitios alternativos en Oviedo y alrededores dónde se pueda degustar buena comida y un buen beber a precios razonables. Desde la tasca al restaurante de diseño pasando por la última movida gastronómica. La sección no tendrá periodicidad regular, un poco de anarquía siempre viene bien para los cuerpos.
Hoy nos adentramos en la vinatería y restaurante: El patio de los naranjos, situado en la calle Jovellanos en pleno centro de Oviedo, esta vinatería-restaurante donde el ambiente, mobiliario y luz se cuida al mínimo detalle, lo mismo que el trato tanto de los camareros como de los dueños a todo cliente que se deje caer por aquí. Recomendamos las croquetas caseras, los wok -de forma especial el de marisco- y el pate a la pimienta, este podría ser una de las diferentes opciones, pero también nos podemos optar el solomillo, el bacalao cocinado con mimo, bajo multitud de formas, las fabes con jabalí y el jabalí asado pueden ser opciones igual de certeras para épocas donde el frío apriete. Los postres destacan: la tarta de fresa y chocolate. Todo ello regado con excelente vinos de rioja, ribera, somontano, etc. a precios razonables y en la temperatura óptima. Porque otra opción para adentrarse al patio de los naranjos puede ser las tostas y un buen vino, y seguro que no se equivocan, prueben, y ya me cuentan ustedes como les ha ido la experiencia gastronómica por Oviedo. Salud y buenos alimentos.

3 comentarios:

  1. ¡Crítica gastronómica! Seguro que Baudelaire no hacía estas cosas...
    Pues nada, nos pasaremos algún día. Tengo ganas de probar ese vino a temperatura "óptica". Vamos, que nada más verlo ya se ve que está a la temperatura ideal.
    Es broma. Gracias por la recomendación y un fuerte abrazo:
    JLP

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  2. Totalmente de acuerdo.Un ambiente acogedor, donde te sientes como en casa.
    Si Baudelaire hubiese probado esas croquetas celestiales seguro que les dedicaba un poema.

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